Photos: Top left, rainforest canopy, © Mario Corvetto, Evergreen Photo Alliance; top right and above, macaw, © Getty Images.
Sobre las pendientes orientales de la cordillera de los Andes, la selva tropical peruana alberga algunas de las últimas concentraciones de añejos caobos y otros árboles exóticos de madera dura que quedan en el mundo. A pesar del progreso real de los últimos años, la tala ilegal sigue amenazando este hábitat biológicamente rico, poniendo en peligro las culturas indígenas y liberando dióxido de carbono que contribuye al calentamiento global. A medida que se talan árboles y se cazan monos y aves, se van formando claros que pronto son ocupados por colonos, constructores de carreteras y agricultores.
Los años de intensa presión de los Defensores de las BioGemas ayudaron a alentar una ofensiva en el año 2007 sobre el comercio ilegal de la caoba; las importaciones estadounidenses de caoba peruana se dividieron por diez en apenas un año. Esta campaña se transformó en el eje de nuestro mayor esfuerzo por cerrar el mercado estadounidense a la madera talada ilegalmente en cualquier parte del mundo. En el año 2008, el Congreso adoptó una legislación histórica que prohíbe la importación y venta de madera ilegal en Estados Unidos. En la actualidad estamos ejerciendo mayor presión sobre los funcionarios estadounidenses y peruanos para eliminar el comercio de madera ilegal, mientras luchamos para obtener protección internacional de las selvas tropicales en las emergentes negociaciones internacionales de cambio climático.
Dile al gobierno peruano que tome medidas serias para detener la tala ilegal.